HOTEL JARDIN TECINA. LA GOMERA.


Millones de europeos visitan anualmente las islas Canarias y la mayoría se quedan en las islas de Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura. Los que van a La Gomera son una minoría y ya se sabe que las minorías son siempre selectas. A La Gomera no se va en busca de marcha sino de todo lo contrario. Con un clima excepcional y una naturaleza exhuberante la isla es un destino muy especial y además asequible, a una hora en barco de Tenerife y a sólo media hora en avión. Curiosamente las comunicaciones entre las mayores ciudades de la isla se realizan con mayor comodidad por vía marítima en lugar de por carretera.

Aquí se encuentra el Hotel Jardín Tecina, un establecimiento emblemático y muy diferente a todos los demás del archipiélago, con su arquitectura integrada en el paisaje y su campo de golf absolutamente irrepetible por los sorprendentes desniveles con vistas al mar. El hotel está en la población de Playa de Santiago, al lado del puerto y del aeropuerto, de modo que su accesibilidad es óptima y ni siquiera hace falta llevar el coche; en caso de necesitarlo lo podemos alquilar directamente allí mismo, con un sustancioso descuento del 30% para clientes del hotel. Por supuesto que el Parque Nacional de Garajonay se merece una visita relajada y las carreteras de la isla brindan paisajes de quitar el hipo.

En cuanto al hotel, obviamente no es de esos para la gran masa y eso se nota en el ambiente. Los precios son bastante democráticos, sin embargo. Aquí hay un nivel y eso hay que pagarlo, aunque sin arruinarse ni mucho menos. El Jardín Tecina se desparrama sobre un acantilado con total naturalidad y se convierte en un mirador sobre el océano. El ajardinamiento logra elevadas cotas con dimensiones excepcionales y se configura como un auténtico jardín botánico integrado en el conjunto.

Las habitaciones son de tamaño muy generoso incluso en la tipología más básica. Un mínimo de 30 metros cuadrados aporta un plus de comodidad. Existen varios tipos para todos los bolsillos y adptados a cualquier necesidad. La categoría oficial es de cuatro estrellas aunque la calidad se diría más cercana a las cuatro y media.
Los restaurantes son un punto fuerte del hotel y en el Jardín Tecina nos olvidaremos de los típicos comedores en plan industrial. Hay un restaurante con alta cocina cuyo menú de degustación cuesta sólo 33 euros y otro temático en el que se sirven menús de todo tipo, incluyendo cocina canaria, española, tailandesa y europea. También hay dos restaurantes con barbacoa para comer al aire libre. Mención especial para la repostería, a cargo de un portúgués que también tiene su propia confitería en Playa de Santiago.

En cuanto a piscinas, tenemos para escoger porque hay cinco y una de ellas es con agua salada, auténtica talasoterapia sin los inconvenientes de la playa. Curiosamente las piscinas se calefactan para que el agua esté siempre a punto.

Lo de desconectar del mundanal ruido no está reñido con la civilización y el hotel se encuentra a distancia peatonal de la ciudad de Playa de Santiago, con el transporte público a la puerta. Sin salir del hotel tenemos un montón de actividades deportivas gratuitas y hay un amplio programa de actividades para niños. Por cierto que el ascensor que te baja a la playa es toda una virguería. Hay un curioso chiringuito cerca de ella llamado La Chalana y que es de lo más alternativo.

Casi mejor que dejo de escribir y dejo que sea el lector quien conozca a fondo el hotel. Una curiosidad interesante la constituyen los paseos guidados propios del hotel, uno por el jardín botánico y otro por una plantación de plátanos, muy instructivos.
Mi recomendación es quedarse como mínimo una semana.

Toda la información y reservas online en http://www.jardin-tecina.com

Para llegar en barco, lo mejor son las embarcaciones veloces de Fred Olsen.
Los niños acabarán jugando con los gatitos que merodean por las inmediaciones del hotel.